Los murales y el arte urbano son importantes para el artista porque son el rostro vital de la contemporaneidad artística: en diálogo con lo cotidiano, nos muestran la caducidad de la imagen y están al alcance de todos, incluso de quienes quieren vandalizarlos.
Esto los convierte en un verdadero tribunal del gusto popular, que modela y es modelado por cuanto lo rodea. Institucionales o anárquicos, los grafitis repudian el gris de las estructuras modernas y dan vida a la ciudad; ya sean parte de un plan de rehabilitación o la obra de manos anónimas, los grafitis son la huella del ser urbano.









